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Atomonadico Supersubstancial
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Sebastián Sánchez Zelada
Formato de Bio-Instalación y Vídeo-arte

Expuesta en Centro cultural Leó Avinay
Girona, España.

Instalación desarrollada en un edificio construido en el año 1000;  hasta el 1492  (con la expulsión de los judios de España)  era la escuela de cabala mas importante de la peninsula iberica.
La exposición fue realizada en el 2004, junto a Enric Sala que exponia una serie de 22 esculturas de caracter simbólico y matematico.
En una cueva de rocas, convertida en micro cine, se proyectaba la videocreacion, ”Atomonadico supersubstancial” (documental de 40 min.) de Sanchez Zelada; junto al documental “los mensajes del agua” sobre la obra del cientifico Masaru Emoto, realizado por Rosa Labayen.

Instalación  basada en las analogías que existen entre el hombre primordial y el árbol de la vida, en cuyo centro se encuentra la rosa, como símbolo del corazón. De este centro fluye el rocío espermático, por 32 sendas que unen la totalidad de 10 emanaciones divinas.

La instalación se  dividide en cuatro fragmentos análogos a los
cuatro mundos:

1. Emanativo
2-Creativo
3-Formativo
4-Material

y a los cuatro elementos:

1.Fuego
2. Aire
3. Agua
4. Tierra.

Son las cuatro raíces con las que el mundo es creado.
Esta división encuentra su unión, a través de tres principios relacionados con el Mercurio, el Azufre y la Sal.
El Azufre, como fuego, se halla en la cabeza (sistema nervioso)
la Sal, como Aire, se encuentra en el pecho (sistema respiratorio)

y el mercurio, como agua, es relacionado con el vientre (sistema linfático)
La tierra como matraz transforma estos tres principios (sistema digestivo)
en un proceso de siete pasos análogos al sistema planetario en el cosmos y al metálico en la tierra.

Este septenario es la unión del cuatro:
pasivo, estable, relacionado con la tierra,
y el tres: dinámico, relacionado con el cielo.
Genera así una alianza, que es la sal del mundo;
Luz motora y fruto de la boda alquímica del sol y la luna.
Esta fusión de lo dinámico con lo pasivo establece un vínculo amoroso.
Sutiliza lo estable, convirtiéndolo en volátil,
y corporifica lo móvil, transfiriéndole al cuerpo la capacidad de albergar, como un templo, la creación entera.

En el centro de la instalación, se encuentra el tálamo de nupcias (instrumento de hidromiel), este une a la polaridad, recibiendo desde la rosa del corazón todo el poder generativo, a través del rocío del cielo, para la creación del fermento que se expandirá por todo el árbol en 32 sendas de sabiduría; la fermentación eleva la substancia a un nivel superior.
La rosa pentagonal es el alma microcósmica en su transformación.
Surge desde el corazón del hexágono, que simboliza a la creación macrocósmica.

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